Describe el resultado, no solo la actividad
Empieza por el entregable: una comparación, un borrador, un conjunto de registros revisados o una recomendación breve. Añade quién lo utilizará y qué información debe considerarse fiable. Si necesitas varios resultados, enuméralos para poder comprobar que el trabajo está completo.
Explica las restricciones que afectan la respuesta, como el plazo, las fuentes permitidas, las reglas de nombres o el formato requerido. Un ejemplo breve puede aclarar qué aspecto debe tener un buen resultado. Evita mezclar tareas sin relación; un objetivo concreto es más fácil de revisar y ajustar.
Define límites para las acciones importantes
Separa el análisis de las acciones que afectan a otras personas o a datos persistentes. Pide primero un borrador o un plan si quieres aprobarlo antes de enviarlo o aplicarlo. Nombra los recursos que puede consultar e identifica lo que debe permanecer intacto.
Si la tarea tiene varias etapas, solicita un punto de revisión cuando llegue una decisión importante. Compara la propuesta con el objetivo original y formula las correcciones de manera concreta. Así das una orientación útil y mantienes tu criterio dentro del proceso.